
Un informe de la UNESCO advierte que la brecha educativa en jóvenes y adultos podría costarle al Perú hasta el 18% de su PBI hacia 2030 si no se toman medidas urgentes. La magnitud del problema es clara: cerca de ocho millones de personas mayores de 15 años no han concluido la educación básica, y 1.5 millones de jóvenes forman parte de la población “NINI”, sin estudiar ni trabajar.
La nota publicada en Caretas subraya que esta situación no solo limita el acceso a empleo digno, sino que también reduce la competitividad del país frente al mercado regional. Mantener bajos niveles de competencias básicas genera un “sobrecosto” para la economía nacional, pues impide que los trabajadores se adapten a las nuevas demandas tecnológicas y frena la innovación industrial. “Hablar de educación a lo largo de la vida no es solo una agenda educativa, es una agenda de desarrollo”, señaló Jimena Chávez, directora de DVV International, al remarcar la urgencia de que este tema forme parte del debate electoral y de los compromisos del próximo gobierno.
Los especialistas coinciden en que fortalecer la Educación de Personas Jóvenes y Adultas (EPJA) es clave para revertir esta tendencia. No se trata únicamente de alfabetización básica, sino de crear rutas flexibles que permitan validar aprendizajes adquiridos en la práctica laboral y complementarlos con capacitación técnica específica. Integrar educación y trabajo es el motor necesario para mejorar la participación ciudadana y asegurar un crecimiento económico sostenible. La advertencia es contundente: si el Perú no cierra sus brechas educativas, el costo será no solo social, sino también económico, con pérdidas que podrían alcanzar casi una quinta parte de su PBI.
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